ESPECIAL / LA RED DE ALTAMIRA
ALTAMIRA.- Durante la mañana del jueves, una inmensa columna de humo y ceniza oscureció el cielo de la zona conurbada, dejando a la población asombrada por este fenómeno del cual más tarde se supo provenía desde la laguna del Champayan, generando malestar entre los residentes.
Este sorprendente fenómeno se originó como resultado de una práctica antigua: la quema de tular, una vegetación acuática que se encuentra en el sistema lagunario, específicamente en la laguna de Champayán. Los pescadores han recurrido a esta actividad durante años con el propósito de desorientar a los peces y mejorar sus capturas.
Sin embargo, debido a la falta de supervisión y regulación por parte de las autoridades en los cuerpos de agua de la región, nadie enfrenta amonestaciones o sanciones por esta práctica, a pesar de que genera daño al entorno ecológico y provoca malestar entre la población.
La quema de tular no solo ha causado un evidente impacto en la calidad del aire, sino que también plantea preocupaciones sobre el daño ambiental en la laguna de Champayán y sus alrededores. La liberación de humo y ceniza en el aire puede tener efectos perjudiciales en la salud de los residentes y en la biodiversidad del área.
Los residentes y defensores del medio ambiente han expresado su preocupación por la falta de regulación y control sobre esta práctica, instando a las autoridades a tomar medidas para prevenir futuros episodios de contaminación y promover prácticas más sostenibles en la pesca.
La necesidad de una mayor conciencia y acción respecto a la protección del medio ambiente en la región es cada vez más evidente, ya que la población busca preservar la belleza natural y la salud de su entorno.
