Especial/ LA RED
Ciudad de México.- En demanda de obras públicas y en protesta por la inseguridad, pobladores de la comunidad de Jilotepec, en el Estado de México, tienen “secuestrados” desde hace cinco meses dos mega-reactores de Pemex que forman parte del proyecto para reconfigurar la refinería de Tula, que tendrá un costo de más de 7 mil millones de pesos.
Los dos equipos, de más de 500 toneladas cada uno, están “abandonados” en la autopista México-Querétaro.
El 28 de febrero de 2022, PTI firmó contrato con Larsen & Toubro -la mayor fabricante en la India de equipos para la industria del petróleo y gas- para la compra de los dos reactores de hidrotratamiento para las plantas Hidrotratadora de Diésel e Hidrotratadora de Naftas.
Los equipos viajaron casi 14 mil kilómetros durante un mes desde la India, llegaron al Puerto de Altamira, Tamaulipas, desde hace 15 meses y, desde enero pasado, se encuentran varados a 60 kilómetros de su destino final: la refinería de Tula.
Uno de los reactores está desde enero frente a una gasolinera cerca del poblado de Encinillas, en el Estado de México, en los límites con Hidalgo.
El otro reactor se encuentra en un terreno baldío, a un costado de la carretera que conduce hacia Calpulalpan, Tlaxcala.
Los ejidatarios, encabezados por el Alcalde priista Rodolfo Noguez Barajas, exigen obras para su comunidad, apoyo para reforzar la seguridad ante el aumento de denuncias de extorsión y violencia, así como solucionar un problema de invasión de rutas de taxistas y transportistas.
