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-A Cabeza lo busca la justicia mexicana
-A Rocha Moya la estadounidense
-Titular de Comapa se reúne con regidores
Por Raúl Hernández Moreno
Desde el púlpito de la Mañanera, hoy la presidenta Claudia Sheinbaum pontificó: el ex gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca es prófugo de la justicia.
Y es que la justicia mexicana persigue al ex mandatario, acusándolo de delincuencia organizada y lavado de dinero. Es prófugo de la justicia mexicana, de la misma manera que Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, es prófugo de la justicia estadounidense, que lo acusa de complicidad con la delincuencia organizada.
La DEA va más a fondo, su director acaba de declarar que en México los criminales y el gobierno son lo mismo. Son un narco gobierno, pues. Y a pesar de lo delicado del señalamiento, la presidenta Claudia Sheinbaum no protesta de manera formal de gobierno a gobierno, no denuncia ante los tribunales internacionales ni a la DEA, ni a la Secretaría de Estado ni al presidente Trump, que con frecuencia repiten el mismo señalamiento. ¿Dónde está la soberanía?
Es mejor que no se queje de manera formal, porque le puede ir peor. Mejor es que se trague la humillación, como se la tragó Andrés Manuel López Obrador cuando Trump se burló de él y de Marcelo Ebrad y dijo que los había “doblado” y les había impuesto políticas para contener a los migrantes. El macuspano se tragó su orgullo y no dijo ni pío.
A Cabeza de Vaca el gobierno mexicano y el de Tamaulipas lo pueden acusar de prófugo, pero él anda libre en Texas y el martes presumió fotos y videos de su presencia en el partido de fútbol entre Francia y España, al que asistió acompañado de Javier Lozano, ex secretario del trabajo en el sexenio de Vicente Fox.
No se ve voluntad ni ganas del gobierno mexicano, federal y estatal, por detener a Cabeza de Vaca, contra él que se desató una persecución judicial en su contra desde 2020 y hasta ahora le han hecho lo que el viento a Juárez. Hasta para vengarse son torpes los morenacos.
Mientras Cabeza de Vaca hace vida pública en Texas, Rubén Rocha lleva más de dos meses ocultó, aparentemente en algún lugar de Sinaloa. Dice ser inocente de los señalamientos y estar dispuesto a colaborar con la Fiscalía General de Justicia, que se prestó para tomarle una declaración. Pero no es el gobierno mexicano el que lo acusa de narco, es el de Estados Unidos, allá es a donde debe ir a rendir declaración, si se siente inocente.
Esto nos recuerda que el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal sigue sin demandar a los periódicos Los Ángeles Times y New York Times, que lo involucraron en temas de huachicol.
Américo negó los cargos, dijo que exploraba demandar a Los Ángeles Times, pero sigue sin hacerlo. Para hacerlo, tiene que ir a una corte de distrito en California y por lo visto no tiene visa para cruzar a Estados Unidos o tiene miedo de hacerlo.
En otro tema, la gerente de Comapa, Silvia Fernández, se reunió con un grupo de regidores de Morena, de la Comisión de Agua, para explicarles el funcionamiento del organismo.
En los últimos días, la funcionaria está haciendo lo que no hizo en las semanas anteriores: explicar por qué hay fallas en el suministro en algunos sectores de la ciudad y lo qué se está haciendo para corregirlos.
No es ocultando información ni rehuyendo a los cuestionamientos como se resuelven las fallas.
Pero, además, hay que pasar de la palabra a la acción. Los usuarios quieren tener agua en sus casas y no les importan las explicaciones técnicas, quieren agua y punto.
