Por Raúl Hernández Moreno
-La atacan, porque le ven posibilidades para el 2028
-La política puerca en su contra, va a seguir
-Pero es valiente y no se doblará
-50 mil 200 tamaulipecos salen de la pobreza
El furioso ataque de que fue objeto el fin de semana la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas, es el resultado de dos situaciones: de sus enemigos y de que esos adversarios quieren truncar su carrera en pos de la gubernatura. Le ven posibilidades y quieren tumbarla.
Más allá de si se financió estos denuestos, o el columnista Salvador Soto, actúo de buena fe, pero lo sorprendieron, en estos momentos lo que importa, desde el punto de vista de la señalada, es determinar quién está atrás de esa campaña negra, porque los ataques van a seguir hasta que no se de el destape, allá por el mes de febrero o marzo, de 2028, salvo que ella abandone la carrera.
Es evidente que el ataque viene del interior de Morena. No faltará un aficionado al conspiracionismo que atribuya el ataque a los opositores, o incluso al cabecismo, pero para la oposición da igual quien represente a Morena en el 2028, porque saben que no van a enfrentar a Carmen Lilia, Olga Sosa, o a cualquier otro: su enemigo será el sistema, la marca Morena.
Carmen vive el fuego amigo, no tan amigo.
Carmen Lilia actuó con la cabeza fría y de manera rápida: mostrando su visa de residente permanente en los Estados Unidos, a través de las redes sociales, lo que no hizo, por ejemplo, el alcalde de Matamoros, Eduardo Gattas, que se limitó a decir que la noticia era falsa y que había que creerle porque él así lo decía, como si fuera sujeto de alta credibilidad. Por cierto, ¿tener visa es un requisito para gobernar bien? Otra cosa, es que a alguien le quiten la visa porque sea investigado en los Estados Unidos, por delitos graves.
Nadie es monedita de oro para caerle bien al 100 por ciento de conocidos y desconocidos y no se puede pasar por alto que Carmen Lilia en las dos ocasiones en que ganó la elección de alcalde no lo hizo con el 100 por ciento de los votos. En el 2021 obtuvo el 43 por ciento y en el 2024 el 49.3 por ciento. Tiene sus adversarios, pues.
En toda la historia de Tamaulipas sólo ha habido un gobernador nativo de Nuevo Laredo, Hugo Pedro González, y de eso ya pasaron 80 años, con el añadido de que fue destituido cuando no tenía ni dos años en el cargo.
Nuevo Laredo merece tener un gobernador, que vea por todo el estado, por supuesto, pero en particular por está frontera. Carmen Lilia tiene posibilidades de serlo, pero no es la única, hay más actores que también buscan la candidatura y que cuentan con su propia trayectoria política y sus contactos a nivel estatal y nacional.
La campaña negra en su contra va a seguir. La política mexicana es un marranero, desde siempre, y es ingenuo pensar que algún día pueda cambiar, por eso es vigente la frase de que la política es el arte de tragar estiércol, sin hacer gestos.
Carmen es una mujer de carácter. No se va doblar, seguirá adelante.
En otro tema, en el municipio de Soto la Marina, la doctora María de Villarreal, presidenta del Sistema DIF Tamaulipas, arrancó la tercera entrega de 66 mil 113 canastas alimentarias a beneficiarios de los programas “Voluntad de ayudar a las familias” y “Voluntad de ayudar en los primeros 1,000 días”.
Las canastas incluyen harina de maíz nixtamalizado, arroz, avena en hojuelas, pasta para sopa integral, frijol en grano, lenteja en grano, garbanzo envasado, aceite vegetal comestible, cacahuate natural, papa, zanahoria, manzana, plátano, atún en agua, chícharos envasados y leche descremada ultrapasteurizada, dependiendo del programa en el que esté inscrito el beneficiario.
Los paquetes se entregan en coordinación con el DIF de los 43 municipios y se tiene programado terminar el 31 de agosto con la distribución de los 66 mil.
Gracias a estos programas, en lo que va del sexenio del gobernador Américo Villarreal Anaya, 50 mil 200 personas salieron de la pobreza extrema, de acuerdo con el reporte más reciente que dio el INEGI sobre los niveles de pobreza en el país.
Por supuesto, la pobreza es un tema complejo, falta mucho por hacer, pero se avanza para ayudar a los más pobres a mejorar su situación social.
