Por Raúl Hernández Moreno
Lo admito: me gustaría Gerardo Fernández Noroña como candidato presidencial de Morena.
Así llegaría la izquierda radical al poder y no un conservador disfrazado de liberal.
Noroña sería más rojo que el que sea va. Sería algo así como reciclar la historia, cuando Lázaro Cárdenas no quiso dejar como su sucesor a Francisco J. Múgica, porque era más radical que él.
Noroña es un tipo inteligente, culto, valiente. Hace algunos años tuvo el valor de llamar asesino a Genero García Luna y le dijo que debería de estar en la cárcel. Se lo dijo de frente y la prensa que cobraba en la nómina de la Secretaría de Seguridad Pública lo quiso quemar en leña verde.
En los últimos meses ha sido entrevistado por Carlos Marín y Joaquín López Doriga y al primero lo sacó de quicio al grado de que Marín lo reto a golpes, Noroña le dijo que no podía aceptar porque lo acusarían de abusar de un hombre de la tercera edad y el periodista estalló en risas.
Es un gran polemista. A los opositores los hace enardecer cuando los llama paniaguados. Nadie de los opositores puede por él. La loca de Lilly Téllez lo insulta, a falta de argumentos y porque sabe que en su condición de mujer, Noroña está amarrado de manos, porque si le contesta lo van a acusar de violencia de género y de aprovecharse de una discapacitada mental.
Recién lo acaba de entrevistar el Escorpión Dorado y dice Noroña que si él fuera Presidente –por supuesto que no va a ser, ni siquiera candidato- convocaría a un Constituyente, para aprobar una nueva Constitución.
Dice que esta nueva Constitución es importante para acabar con la podredumbre del Poder Judicial.
El Poder Judicial está podrido desde siempre, pero en los últimos años se convirtió en el brazo armado de la oposición. La Suprema Corte no acepta la división de poderes y se siente por encima de los otros dos poderes. Si en estos momentos no se atreve a desconocer a López Obrador como Presidente –usando cualquier pretexto- es porque sabe que éste tiene de su lado al ejército y al pueblo. Pero ganas no le faltan a la ministra Piña para hacerlo.
Es vergonzosa la forma en que actúa magistrados y jueces, convertidos en defensores de toda clase de delincuentes y esta podredumbre es de siempre. Con dinero baila el perro… y los juzgadores.
A Noroña, los opositores suelen tacharlo de majadero, por decirles sus verdades. Cuando llamó asesino a García Luna, el panista Roberto Gil Zuarth dijo que Noroña era un cobarde, cuando se lo dijo en su cara.
El fallo de un jurado de New York que declaró culpable a García Luna de tener nexos con el narcotráfico le dio la razón a Noroña.
Hay muchísimas cosas que tienen que ser corregidas en este país y hace falta un gobierno más decidido, más frontal, menos hablantín. Los mexicanos ya estamos hartos de gobiernos que hablan mucho, pero no actúan.
