Por Raúl Hernández Moreno

Dice la presidenta de Morena Yeidkol  Polevnsky que la reforma anticonstitucional aprobada por el Congreso de Baja California para ampliar de 2 a 5 años el mandato del gobernador electo el pasado 2 de junio se justifica porque la gente no quiere elecciones cada dos años, porque son costosas.

¡Qué argumento tan profundo!, entonces que se cancelen las elecciones y que Andrés Manuel López Obrador sea vitalicio y que lo que se ahorre al no haber elecciones, se destine a  incrementar los apoyos sociales.

Ah, pero si esto se hubiese dicho cuando gobernaba el PRI o el PAN, ya nos imaginamos la lista de insultos por parte de nuestros democráticos morenistas.

Qué curiosa es la forma de ser de alguna gente de Morena. Lo que antes le criticaban a Peña Nieto o a Calderón, ahora se lo aplauden al Presidente.

Es como el asunto del ejército. A Felipe Calderón se le criticaba un día sí y otro también, por usar a las fuerzas armadas para combatir la delincuencia organizada.

Ahora se usa a soldados con un uniforme diferente para combatir a la delincuencia y los morenistas lo aplauden, aunque no estén dando resultados positivos y la inseguridad se haya disparado.

A Peña Nieto se le reprochaba no castigar la corrupción y hoy, a ocho meses de iniciado el sexenio, todos los días se habla de corrupción, pero a nadie se castiga. La impunidad se carcajea de la justicia.

Eso sí los fanáticos lópezobradoristas tienen rojas las manos de tanto aplaudir el “valiente” combate a la corrupción que todos los días  hace el Presidente López Obrador a quien Joseph Goebbels le quedó corto.

Benito Juárez toda su vida peleó para separar al Estado y la iglesia y López Obrador usa a los evangélicos para  distribuir  cartillas morales y uno que es mal pensado se pregunta si el “apóstol” Joaquín Nasson estaría entregando  estas cartillas, si no  estuviera  preso en los Estados Unidos.

A Peña  Nieto se le insultaba  todo el tiempo en las redes y sus insultadores  se justificaban con el argumento de que estaban ejerciendo el derecho a la libertad de expresión — ¿Sabrán que todo derecho va de la mano de responsabilidades?–, ahora los insultos que recibe López Obrador en las redes, sus seguidores no lo ven como el ejercicio de la libertad de expresión, sino la voz de la mafia del poder.

Con  la derrota de Peña Nieto y del PRI, se acabó una mafia del poder y fue sustituida por otra, que hasta el momento ha resultado más perversa y dañina, pues no le importa destruir al país.

Tenemos una nueva mafia del poder integrada por sujetos enfermos de poder a los que no les importa acabar con las instituciones con tal de saciar años de enojo y frustración, porque se sintieron relegados por las mafias de panistas y priistas.

En este país nada cambia, siempre es igual. Hay una casta divina que no busca trascender ni quiere ser estadista, lo que quiere es  garantizar el patrimonio familiar, durante muchas generaciones.