Punto por punto  –  Pleito en el IMSS

Punto por punto – Pleito en el IMSS

Por Raúl Hernández Moreno

Finalmente, Luis René Cantú será candidato único a la dirigencia estatal del PAN. Su compañera de fórmula es Mariela López Sosa, ex titular del Registro Civil y ex candidata a diputada local, por el principio de representación proporcional.

A partir del 3 de noviembre, ambos iniciarán una campaña por todo el Estado, dirigida a los militantes de Acción Nacional. La elección es el 8 de diciembre y podrán votar los militantes que tienen sus derechos activos.

A Federico Elizondo le paso en el PAN lo que a Glafiro Salinas en el Congreso: creyeron que había hecho tan buen papel que repetirían en sus respectivos cargos porque eran irremplazables. Se equivocaron los dos.

Mientras tanto, en el Seguro Social hay una lucha de poder entre el secretario general del Sindicato. Pedro Luis Ramírez Perales y el delegado estatal, Fernando López Gómez.

Este día hubo paros de protesta de parte de los trabajadores sindicalizados en Victoria, Madero, Matamoros, Mante, Reynosa y Nuevo Laredo, en contra de López Gómez a quien Ramírez Perales acusa de inepto, corrupto y nefasto.

Y es que desde que llegó al IMSS, López Gómez desmanteló al sindicato desde donde se vendían plazas, y desde el cual Ramírez Perales presionaba a sus adversarios y los tenía bajo amenazas.

Si autoridades y sindicato se quieren romper la jeta, allá ellos, pero sin que afecten a los derechohabientes, a los que de por si les trata como si fuesen seres de hierro o piedra, porque cuando necesitan una cirugía se les programa para dentro de 8 o 10 meses, sin que les extiendan un seguro que les garantice la vida.

Desafortunadamente hay quien no tiene dinero ni para comprar una caja de aspirinas y si tiene IMSS, es su única alternativa.

Y luego el que funge como Presidente dice que aspira a que los mexicanos tengamos un sistema de salud similar al de los europeos, que nos llevan como diez mil años luz de ventaja.

En otro tema, la confirmación de la ejecución del terrorista Abu Bakr-Baghdadi, líder de la organización Estado Islámico, no evitó que los aficionados al partido de béisbol entre Astros de Houston y Nationals de Washington, que disputan la Serie Mundial, abuchearan al Presidente Donald Trump.

Y eso que desde 1933 no se presentaba un Presidente en el estadio a presenciar la Serie Mundial. A Trump se le invitó a tirar la primera bola, pero no quiso. Fue lo mejor, le hubiera ido peor asumiendo una actitud protagónica, pues si siendo sensato le fue mal, más mal le hubiera ido acaparando reflectores.

De ese tamaño, es la inconformidad que despierta Trump. Se suponía que el anuncio de la caída del líder terrorista contribuiría a mejorar la imagen como en su tiempo lo hizo la ejecución de Bin Laden, y en vez de eso vino la rechifla.