Falta de nombramientos de funcionarios impiden desarrollar actividades legales y financieras
Victoria cumple ya una semana sumida en la ingobernabilidad tras la toma de posesión del nuevo ayuntamiento 2024-2026, encabezada por Eduardo Gattás Báez como presidente municipal, situación que provoca una parálisis en asuntos legales y financieros, a causa de la falta de funcionarios aprobados por cabildo para desarrollar las actividades.
Noé Rodríguez / LA RED DE ALTAMIRA
VICTORIA.- Victoria cumple ya una semana sumida en la ingobernabilidad tras la toma de posesión del nuevo ayuntamiento 2024-2026, encabezada por Eduardo Gattás Báez como presidente municipal, situación que provoca una parálisis en asuntos legales y financieros, a causa de la falta de funcionarios aprobados por cabildo para desarrollar las actividades.
El conflicto comenzó cuando el cabildo rechazó la ratificación de varios funcionarios clave, incluido el secretario del Ayuntamiento, Hugo Reséndez Silva, lo que llevó a Gattás a suspender la sesión. Esta decisión ha generado una parálisis administrativa que afecta directamente a los trabajadores municipales, quienes no han recibido el pago de sus compensaciones y podrían quedarse sin la quincena.
La falta de nombramientos ha tenido consecuencias graves para el municipio. Este martes, tampoco se pagaron las becas a los hijos de los empleados del ayuntamiento, un incumplimiento que se suma a la incertidumbre laboral. Además, la celebración del 274 aniversario de Ciudad Victoria pasó casi desapercibida, ya que no se pudo convocar la tradicional sesión solemne de cabildo debido a la ausencia de un secretario que se encargue de formalizar la convocatoria.
Mientras tanto, los ciudadanos ven con preocupación cómo la falta de coordinación en el gobierno local repercute en el funcionamiento básico del municipio. Sin embargo, el problema no recae únicamente en el alcalde. Los regidores, quienes tienen la facultad de convocar a sesión de cabildo cuando la situación lo requiera, han sido igualmente responsables por su falta de acción.
A pesar de que la ley les permite tomar la iniciativa, han dejado que el conflicto siga estancado, sin buscar soluciones para restablecer el orden en la administración municipal. Ante esta crisis, la falta de voluntad política está agravando una situación que podría haber sido resuelta con diálogo y cumplimiento de las responsabilidades.
