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Salvador del Toro Rosales
-El verdadero fiscal de hierro
-Investigó el ataque al cuartel Madera
-Y el asesinato de Eugenio Garza Sada
-Acabó con la familia Reyes Pruneda
-Carmen entrega obras educativas
Raúl Hernández Moreno
25-mayo
En 2021, Javier Coello Trejo publicó un libro de memorias al que tituló “El fiscal de hierro”, mote que le impuso José López Portillo. Y es verdad, Coello Trejo era un cabrón, que se encargó de la aprehensión de Joaquín Hernández Galicia y agentes bajo su mando detuvieron al capo Miguel Ángel Félix Gallardo.
Pero en honor a la verdad, el mote de Fiscal de Hierro le corresponde a Salvador del Toro Rosales, quien a principios de los años setenta fue enviado a Nuevo Laredo, en calidad de agente del ministerio público federal, para combatir y aniquilar a la familia Reyes Pruneda, que controlaba el trasiego de drogas en esta zona y ejercían una despiada violencia en defensa de su territorio.
La familia la integraba doña Simona Pruneda y siete de sus hijos, de los cuales Cuco era el más osado.
El 2 de noviembre de 1970, los agentes federales Alvaro Díaz de León y Rafael Hernández Hernández, comían en el restaurante La Siberia, y hasta ahí llego Refugio “Cuco” Reyes Pruneda quien los sorprendió y mató a balazos.
En respuesta, el comandante de la Policía Judicial Federal, Everardo Perales y sus agentes, ubicaron a Cuco, con la ayuda de una amante quien los llevó al lugar donde se refugiaba, y lo mataron.
Los Reyes Pruneda reaccionaron, asesinando por la espalda a Perales.
Desde la PGR en México, se envió a Del Toro a Nuevo Laredo, con instrucciones de acabar con los Reyes Pruneda, sin importar los costos. Hubo excesos extrajudiciales que permitieron detener y encarcelar a la matriarca de la familia, doña Simona Pruneda, cayeron sus hijos, unos muertos, otros presos y para finales del año 1975 la familia había sido sometida.
Del Toro era un hombre reservado, que evitaba las fotografías, aunque por ahí circula una donde aparece con los reporteros policiacos de la época, Julián Garza, Carlos Donaciano Pacheco, Santiago Palmeros, Rafael Luque, Mario Ruiz.
Vivía en el hotel Hamilton y las autoridades estadounidenses le permitían pasar, empistolado. Dormir allá, no les impidió a los narcos, dejarle un día, una caja con una cabeza humana, de un informante, afuera de su habitación.
También le enviaron al abogado Francisco Javier Bernal, El abogado del diablo, que se acercó a Del Toro ofreciéndoles grandes cantidades de dólares, para comprar su complicidad, pero no acepto.
Antes de estar en Nuevo Laredo, en 1965, Del Toro fue enviado a Ciudad Madera para integrar la averiguación del ataque de la guerrilla en contra del cuartel militar, ocurrido el 23 de septiembre de 1965.
En septiembre de 1973 fue enviado a Monterrey a investigar el asesinato del empresario Eugenio Garza Sada. Gracias a esas investigaciones supo de la participación de Jesús Piedra Ibarra en el grupo Liga 23 de septiembre.
Ahí, en Monterrey, investigó al grupo guerrillero Fuerzas de Liberación Nacional, que comandaba el César Yáñez, El hermano Pedro.
Volviendo a Coello Trejo, aquí en Nuevo Laredo tenía un primo Alejandro Domínguez Coello que colaboró con él, en la Ciudad de México, cuando el primero fue zar antidrogas, de 1988 a 1990.
Domínguez fue regidor en el trienio de Ricardo de Hoyos Arizpe, de 1982 a 1944. También fue designado delegado de policía en la administración que presidió Daniel Peña Treviño y duro unas cinco horas: lo nombraron a las dos de la tarde y antes de las siete, fue acribillado a balazos cuando llegaba a su negocio.
En otro tema, lo que parecía imposible, el huachicolero Andy López Beltrán renunció a la secretaría de organización de Morena, para buscar ser diputado federal, obtener fuero y no ser procesado en los Estados Unidos.
Con fuero o sin fuero, Andy será arrestado, si así lo quiere Donald Trump y la chairiza no hará nada, como no lo hizo con Nicolás Maduro. Andy es un bandidazo, igual que su padre.
Por otra parte, la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas entregó obras educativas en el Centro de Atención para Estudiantes con Discapacidad del CBTIS 234 y en el jardín de niños “Héroes de Chapultepec”.
En el primero se ampliaron aulas, se rehabilitó las instalaciones eléctricas y una barda perimetral. En el segundo se rehabilitó la subestación eléctrica.
Carmen Lilia sigue invirtiendo en la educación para que los estudiantes se formen en un mejor ambiente.
