Han convertido las medidas de prevención de pandemia COVID-19 en un negocio de multas
Como una pandilla de delincuentes agentes de Tránsito circulan abordo de patrullas y motocicletas oficiales, que en lugar de orientar a la gente o aplicar criterio debido a la grave situación que se vive por la epidemia de COVID-19, aplican multas por considerar que están estacionados en lugares prohibidos, sin entender que cuando se genera alguna situación de esta naturaleza, se altera la vida diaria de las personas sin considerar que sea por urgencia o necesidad apremiante.
Miguel Garcia / LA RED DE ALTAMIRA
ALTAMIRA.- Como una pandilla de delincuentes agentes de Tránsito circulan abordo de patrullas y motocicletas oficiales, que en lugar de orientar a la gente o aplicar criterio debido a la grave situación que se vive por la epidemia de COVID-19, aplican multas por considerar que están estacionados en lugares prohibidos, sin entender que cuando se genera alguna situación de esta naturaleza, se altera la vida diaria de las personas sin considerar que sea por urgencia o necesidad apremiante.
Ellos no entienden palabras ni justificaciones y hacen presión para forzar a su víctima a llegar a un arreglo ahí en el lugar de la multa, que cuando no les llega, como una parvada de “zopilotes”, se juntan cuando alguno de ellos selecciona a una víctima para multarla.
Ya en sus garras, al no darse ningún “arreglo”, nada cuenta, ninguna excusa es válida para evitar ser multado y que con la justificación de que tu carro es garantía de pago de multa, ordenan que sea llevado al corralón de la ciudad.
Primero era a la alta inseguridad a la que se le temía, ahora es a voraces agentes de Tránsito los que se han apoderado de las calles de esta ciudad.
Una situación se presentó esta tarde del miércoles, cuando una persona estaciono su vehículo en un espacio de la plaza principal de esta ciudad, para realizar un movimiento bancario, porque toda la calle principal, como las centrales del primer cuadro, se encuentra cerrada.
Afortunadamente en la unidad se quedó una persona en espera de regresar de la institución bancaria.
No pasaron ni 10 minutos cuando fue esta persona a avisarle al señor que uno de los agentes de Tránsito identificado como Manuel “N”, abordo de la patrulla oficial de Tránsito numero 07, pidió que le dijera a su patrón que le iban a levantar el carro porque estaba mal estacionado.
El afectado llega en el momento de que estaban subiendo su unidad a la plataforma de un camión propiedad de “Grúas Aries” y al intentar hablar con el elemento vial llamado Manuel, de complexión gorda, baja estatura y cara de malandrín, no hubo ninguna forma de explicarle que había sido por fuerza mayor haberse estacionado un momento al acudir al banco para sacar la nómina para pago de empleados.
El esfuerzo para explicarle que estaba cometiendo una medida extrema al despojar del vehículo y aplicar la multa, fue inútil.
Se le dijo que en estos momentos ellos tendrían que convertirse en punto de apoyo de la ciudadanía y en lugar de aplicar ese tipo de sanciones decomisando autos y pagando multas, que por pago a Tránsito y grúas fue en total mil 161 pesos, deberían orientar y ayudar en las necesidades de la ciudadanía y más aún que no hay salarios por despidos provocados por pandemia.
La falta de criterio al señalarles su injusto proceder, nada impidió que la unidad fuera “levantada” por la empresa Grúas Aries.
La postura de los agentes de Tránsito, el cinismo de su actuar y la impotencia de quien es multado, raya en una molestia total que se convierte en coraje al ver que nuestras autoridades que están para atender a la ciudadanía, se convierten en “verdugos” cuando ven que ya no sacaste de tu cartera dinero para arreglar en el lugar donde ellos aplican la infracción para que se eviten las molestias de recorrer media ciudad para pagar las multas.
Cuando no ven la disposición de extorsión, ahí aplican todo el peso de la ley.
Y las cosas se ponen peor porque en un instante ellos se convierten en víctimas, porque se dicen agredidos verbalmente y así empieza el otro suplicio.
LAS DOS MULTAS
Para pagar la multa tiene que trasladarse una persona hasta la carretera Tampico-Mante, desde el lugar en donde se aplicó la infracción, queda a más de 15 kilómetros para ir a pagarla.
Cuando ya en la Delegación de Tránsito se cobró la cantidad de 261 pesos, le entregan la boleta sellada por la parte posterior para que acuda al corralón de “Grúas Aries” para pagar la otra multa por el acarreo, que fue de 800 pesos, que más IVA se convierte en 900 y fracción.
Para poder llegar a este corralón del lugar de la multa, se encuentra por la llamada “Y” a más de 25 kilómetros del lugar de la infracción.
Por esta razón se solicita a quien corresponda, en este caso la autoridad municipal de Altamira, que encabeza Alma Laura Amparan, que ponga freno a la insaciable voracidad de la pandilla de delincuentes que tiene sueltos en la ciudad de Altamira y que sin ningún miramiento multan al que ellos escogen como víctima.
Es urgente que pongan un hasta aquí a esa banda de delincuentes con placa.
Se hace un llamado a la presidenta municipal de Altamira, Alma Laura Amparan, para que sensibilice a las “ratas” que tiene como agentes viales.
Es una burla que ante esta lamentable situación que estamos enfrentando y que va en aumento, se tenga que enfrentar también a turbos malandrines que tienen como guarida la Delegación de Transito de Altamira y que sin ningún criterio multan a quien se les antoje, cuando no hay la disposición del “infractor” para arreglarse en el lugar en donde ellos dicen se ha cometido la falta vial.
De qué sirve que se publique que la presidenta municipal de Altamira exhiba que ella personalmente supervisa a los agentes viales y que cuando le toca ver alguna infracción, les pregunta los motivos, para que no haya abusos, si de todas formas los cometen, como le sucedió al afectado que no fue a menos de 500 metros de la presidencia municipal.
La primera autoridad debe estar enterada de la clase de vividores que están incrustados en las filas de Transito de Altamira, para que haga declaraciones de que se tiene que vigilar a los agentes viales de manera permanente para que no cometan abusos como los que hoy son denunciados.
Ya basta de tanto abuso, señora presidenta, Alma Laura Amparan.
