Venezolano huyendo de su país, pide asilo político en México
Con lágrimas en los ojos Richard nos relató cómo fue llegar al sur de Tamaulipas y poder comer lo que allá parece imposible encontrar en los botes de basura… un rico pollo asado.
Nora Castro /LA RED DE ALTAMIRA
TAMPICO.- La gran odisea de vivir en Venezuela solo se puede conocer de voz de quienes han padecido en carne propia la doctrina política, económica y social comunista.
Muchos son los que han acudido a territorio mexicano para pedir asilo…y el caso de Richard Gastón Acosta es uno más.
La Red de Altamira platico con este venezolano que ahora busca asilo político y parte de lo que nos dijo fue lo siguiente:
“Ya Venezuela se fue a la ruina con el comunismo que tenemos, antes comía tres comidas y te podías vestir bien, ya no, te alcanza para un sueldo allá, tienes que tener 12 sueldos para tener la cesta básicas 12 trabajos exactamente, por la inflación”
A la, -dijo- pensar diferente tiene un alto costo, y se te puede hasta etiquetar de un detractor peligroso para el gobierno.
“Si tu estas en contra de los pensamientos del gobierno ya eres terrorista y allá el marchante las resistencias salen con una bandera de Venezuela no es nada y los que reprimen son ellos”
Perder la vida en Venezuela a causa de robos es común…pero también por los pocos bienes que puedas tener.
“Tuve miedo cuando estaba en Venezuela, si porque te podían asaltar allá por un celular te matan, por unos tenis, si sales a la esquina y tener un celular por decirte cuando yo llegue aquí a México, yo estaba pendiente de la puerta le decía a mi hermano no saques el celular… no es que no estamos en Venezuela vale… de todo hay, hambruna no hay medicamentos, si te enfermas te mueres, porque no hay medicamento”, relato.
Con lágrimas en los ojos Richard nos relató cómo fue llegar al sur de Tamaulipas y poder comer lo que allá parece imposible encontrar en los botes de basura….un rico pollo asado.
“Fijate que tuve 9 meses que no me comía un pollo y me lo vine a comer aquí bien rico…que comías que cenabas? bueno el arroz con leche de esa de vaca pero de comerme un pollo así bien gustoso, aquí si me lo comí ya, ya me he comido dos”
El, tomo sus maletas, el escaso efectivo que tenía más lo que otros familiares le enviaron y se enfilo rumbo a Tampico…pero recuerda a dos hijos que dejo.
“Si a veces lloro, a veces cuando hablo con ellos, ya comieron eso les pregunto….si papi ya comimos pero comimos tarde, para dormirnos tranquilos… el problema de allá es sobrevivir?, si, no se consigue nada”
La esperanza para Richard es lo último que morirá… él quiere mandar por sus pequeños pues sabe que en Venezuela cuesta mucho sobrevivir.
Este hombre de 45 años aún tiene episodios de trauma por los actos de rapiña y poca comida de su país… un lugar que el mismo cataloga como “zona muerta” donde nada crece y la esperanza se esfumo.
