Como la glándula más grande del cuerpo, el hígado tiene muchos trabajos fundamentales para mantenerte vivo y saludable. La salud del hígado es vital para la salud general del cuerpo. La disfunción hepática puede llevar a una enfermedad hepática, trastorno metabólico e incluso a diabetes tipo 2. El hígado almacena vitaminas y hierro, convierte la azúcar almacenada en azúcar utilizable cuando los niveles de azúcar del cuerpo caen por debajo de lo normal, destruye los glóbulos rojos viejos y produce bilis para descomponer y digerir las grasas.

Como el principal órgano responsable de eliminar las toxinas del sistema, nuestro hígado se encuentra mayormente dañado por estas toxinas, por lo que una desintoxicación hepática es algo que todos debemos hacer de vez en cuando.

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1. Ajo

El ajo está cargado de azufre, que activa las enzimas hepáticas que limpian el cuerpo. El ajo también contiene grandes cantidades de selenio. El selenio es un micronutriente esencial que ha demostrado ayudar a aumentar los niveles naturales de enzimas antioxidantes en nuestros hígados. La suplementación con selenio les da a nuestros hígados aún más munición en la lucha contra el daño causado por el estrés oxidativo.


El ajo también contiene 39 agentes antibacterianos diferentes, lo que lo convierte en un gran alimento para proteger tu cuerpo contra enfermedades y reduce el peso corporal. Además, la alicina en el ajo tiene un papel importante en el proceso de limpieza del hígado.

2. Remolachas


El jugo de remolacha se ha utilizado tradicionalmente como un remedio para activar las enzimas hepáticas y aumentar la bilis, la remolacha contiene vitamina C y una dosis saludable de fibra las cuales son limpiadoras naturales del sistema digestivo. Tiene un alto contenido de betalinatos y otros compuestos que han demostrado reducir la inflamación, también te protege contra el estrés oxidativo y reduce el riesgo de daño hepático.


Además, la remolacha contiene manganeso, un antioxidante que ayuda a proteger la piel y puede ayudar a proteger tus células. Por lo tanto, los altos niveles de vitamina C y manganeso hacen que las remolachas sean un poderoso antioxidante dentro del cuerpo, ayudando a mantener la salud inmunológica.

3. Café

El café parece ser bueno para el hígado, especialmente porque protege contra enfermedades hepáticas grasas y reduce la inflamación. Estudios también señalan que la ingesta diaria de café puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad hepática crónica.

También puede proteger contra el cáncer de hígado y reducir la mortalidad en personas con enfermedad hepática crónica. El café es una mezcla compleja que contiene cientos de compuestos químicos y se desconoce cuál de ellos es el responsable de proteger el hígado. También cabe destacar que el café no es lo suficientemente poderoso para contrarrestar un mal estilo de vida que pueda dañar gravemente el hígado.

4. Té verde

El té verde puede ayudar a reducir el contenido total de grasa, combatir el estrés oxidativo y reducir otros signos de enfermedades hepáticas grasas no alcohólicas. Es alto en catequinas, que es un tipo de antioxidantes, optimiza la función hepática, mejora los marcadores sanguíneos de la salud del hígado, aumenta los niveles de enzimas hepáticas y protege contra el estrés oxidativo y los depósitos de grasa en el hígado.


Algunos estudios señalan que el té verde también puede reducir el riesgo de cáncer de hígado. Todavía no hay recomendaciones específicas para que las personas con esta condición consuman té o extractos de té, pero la relación con la salud hepática es prometedora.

5. Aceite de oliva

Comer demasiada grasa no es bueno para el hígado, pero algunas grasas pueden ayudar, como el aceite de oliva, el cual mejora el proceso de limpieza del hígado. Añadir aceite de oliva a la dieta puede ayudar a reducir el estrés oxidativo y mejorar la función hepática. Esto se debe al alto contenido de ácidos grasos insaturados en el aceite.

Más específicamente, el aceite de oliva elimina todo el alcohol, las grasas saturadas y las carnes rojas, todos los productos lácteos no descremados, las grasas trans y todos los aceites hidrogenados, todos los jarabes de maíz con alto contenido de fructosa y la mayor cantidad de sal. Puedes utilizar el aceite de oliva en todos los alimentos que lo requieran. Tu comida será deliciosa y al mismo tiempo te protegerás contra el daño hepático.