• La constructora que ampliará la carretera, destaca por su negra historia
  • Otra forma de alimentar a los grupos de poder bajo una cortina de humo
  • ¡Negociazo!; cuenta con 15 de las 25 autopistas concesionadas a privados

Por Javier Claudio

Claridades. – El ganar-ganar es de unos cuantos y estos son los poderosos, aquellos que han llevado a la bancarrota al país por sexenios y siguen detentando el poder. Nuevo Laredo no escapa a contribuir con su “granito de arena” al hacer crecer sus capitales, como será a través de la ampliación de la Carretera Nacional, al otorgársele la concesión a la constructora Pinfra (en el 2005 Tribasa y cuyo nombre cambió debido a una serie de ilícitos), a través de una amañada licitación.

Claroscuro. – Actualmente Pinfra, cuyo poder económico nace bajo la influencia del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, es una de las principales operadoras de concesiones carreteras en México, al operar 5 de las 10 carreteras concesionadas a nivel federal más caras del país, sobresaliendo de la lista la autopista México-La Marquesa, la cual cobra por cada kilómetro recorrido 3.3 pesos, cuando el promedio es 1.46. Es así que la ganancia será similar en el cobro de la autopista local.

Clarín. – Las concesiones carreteras otorgadas por el Gobierno Federal a particulares en promedio se dan por 30 años, como será el caso de la autopsita de 49 kilómetros de Nuevo Laredo a La Gloria, y dos más de las más rentables estarán bajo la operación de la empresa de David Peñaloza durante 60 años: la Armería-Manzanillo y la México-Toluca, que incluye el tramo México-La Marquesa. La prolongada concesión permite asegurar el futuro de cuando menos dos generaciones de inversionistas y socios.

Claro que sí. – Nuevo Laredo no debe ser sorprendido, más aún cuando sobre aviso no hay engaño, pues la historia de Pinfra (Tribasa), si bien en su nueva época ha estado exenta de escándalos, está precedida por una historia negra de malos manejos y de un rescate carretero que impacto negativamente las finanzas públicas del país. Partamos desde el punto en que engañosamente se le anuncia a la ciudad una inversión, cuando el recurso será un préstamo que nosotros mismos vamos a pagar.

Aclarando. – La apertura económica  que se dio en México en la década de los noventa del siglo pasado,  no sólo comprendió la desincorporación y privatización de empresas que administraba el gobierno, sino que también se dieron concesiones para la construcción y administración de carreteras a la inversión privada, cuestión que antes del gobierno de Carlos Salinas de Gortari estaba estrictamente reservado para el Estado. Queda claro que es otra forma de ganar-ganar y hacer del engaño una cortina de humo.

Claro que no. – De acuerdo a la información recopilada, el rescate carretero también contempló la creación del Fideicomiso de Apoyo al Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC)  para el manejo de las carreteras rescatadas. Los malos manejos de la entonces empresa Tribasa, fueron motivo para que su dueño David Peñaloza Sandoval, fuera detenido en 2002 en España por elementos de la Interpol, luego de varios meses de ser perseguido tras ser acusado de un fraude por 29 millones 500 mil dólares en agravio de Nacional Financiera.

Clarificando. – Con todo esto, es innegable que la constructora Pinfra ha gozado del favoritismo de las administraciones priístas y panistas y hoy por hoy es una empresa con finanzas sanas a costa del erario, contando con 15 de las 24 autopistas concesionadas a privados. ¿Será entonces que corresponde hoy a Nuevo Laredo participar en su aportación para el engrosamiento de fortunas oscuras del salinismo? ¿Por qué no crear un grupo ciudadano que fiscalice a fondo este proyecto?

Sabía usted que. – Una de las primeras carreteras de peaje bajo el régimen de concesiones al capital privado fue un tramo de 21 kilómetros de la carretera México-Toluca; esta concesión fue otorgada a la constructora Triturados Basálticos y Derivados (Tribasa), de David Peñaloza Sandoval (que desde el 2005 cambio de razón social a Pinfra); esta carretera actualmente tiene un costo de 70 pesos, 3.3 pesos por kilómetro, lo que la hace una de las carreteras más costosas del mundo, a más de veinte años de haber sido construida.