Por Javier Claudio
- – . Confusa la ciudadanía con la militancia, decidirá por el contacto al candidato
- – . Organismo que ayer fueron “institucionales” hoy sorprenden con su cambio
- – . Mal visto por la ciudadanía, toda acción de organismos al “mejor postor”…
Claridades. – Acabó el ruido de los candidatos, acabó ese ruido político que en ocasiones llegó a ser lacerante a los oídos y hasta la saciedad del mejor de los criterios y los entendedores. Que así para la ciudadanía la responsabilidad total de emitir nuestro voto para decidir quiénes nos van a gobernar. Sopesar cada uno de los proyectos de los candidatos y decidir, aunque está bien visto que al menos los que pretenden la alcaldía tiene la suficiente experiencia, se les conoce y su trabajo antecedente normará criterios.
Claro que sí. – Encaminamos a las elecciones más importantes de los últimos tiempos, en un ánimo sustentado en una política empinada del gobierno de Enrique Peña Nieto, un blanco muy disparado y constante de críticas, el que sólo menguó al ser camuflajeada por su equipo de imagen al magnificar hechos intrascendentes a través de los medios de comunicación. Sin mayores ni relevantes ofertas de candidatos, sólo nos queda el deber cívico de votar y sumar el apoyo a quien resulte, por un mejor país.
Aclarando. – Lamentable la situación del PRI y no muy distante aparece el PAN, pues tanto de aquél fue tan grande fue su figura como ahora su caída, en tanto que de este último, no parece reacciona ni menos asimilar. El poder del PRI fue imponente, cuando el pueblo creyó con vehemencia y se le transparentó con honestidad grandes. Así se tuvieron grandes gobernantes priistas como Adolfo Ruíz Cortines, cuya ejemplar escuela que dejó, sin embargo no fue atendida del todo por los que le sucedieron.
Clarín. – Ah, pero con todo esto, no podemos decir tampoco –al menos aún– que ya existe otro partido político que se perfila para ir al rescate de la fe de los mexicanos, pues aún y cuando se dio la alternancia con Vicente Fox y luego con Felipe Calderón, no hay hechos consumados que permitan definirlos como presidentes ejemplares. Estos hombres del PAN, invariablemente insistirán como el mejor argumento que, no pudieron resolver vicios añejos de sus antecesores del PRI.
Claroscuro. – Y aquí, mientras tanto, la revuelta de partidos, cuya militancia se confunde y oscila entre PRI, PAN y ahora Morena, lo que hace todo confuso y por consecuencia la indecisión. Así tenemos ex militantes de aquél partido, ahora haciendo proselitismo para el candidato de tal o cual partido, llevando incluso la misma gente de siempre en dicha organización o agrupación, solamente que ahora en apoyo a distintas siglas. Vaya caos que solamente diluye el ánimo de la ciudadanía.
Clarificando. – Y ahí tenemos por ejemplo el organismo de Líderes Unidos, siempre bajo el camuflaje de la institucionalidad y sin embargo hoy entregado a otros idealismos y de colores muy distintos. Su dirigente Cipriano Tijerina, movido por los hilos de intereses personales, hace acopio de los colores del camaleón para movilizarse con fines de cumplir encomienda que lleven al triunfo político del arropado en turno y luego cobrar factura mediante posiciones en el Gobierno Municipal en turno.
Claro que no. – Y aun cuando el voto corporativo no existe, otro grupo fuerte que ya opera al mejor postor es el del Sindicato de Trabajadores de la Industria Maquiladora, cuyo vigor de casi 22 mil personas, presume poder y movilización para este próximo domingo en favor de alguno de los candidatos. Digamos que cualquiera pudiera ser, menos el que comúnmente apoyaba el dirigente Luís Eduardo Martínez López. Pero insistamos en el voto libre, ese que dejó de ser presumido como cautivo.
Sabía usted que. – Se sostiene el mal uso de los programas para emprendedores del Gobierno Federal, al aparecer convertidos en casos de corrupción por denuncia de algunos ciudadanos, entre ellos empresarios afiliados a la Canaco local, al acusar al personal de la delegación local de la Secretaría de Economía (SE) de solicitar a manera de gratificación porcentajes de hasta un 30 por ciento de los créditos que son otorgados por la realización de trámites.
