Javier Claudio / LA RED DE ALTAMIRA
NUEVO LAREDO.- Aun cuando los tiempos reflejan la necesidad de un seguro, desafortunadamente a nivel nacional, estatal y local, entre la población, sobre todo particular, el uso, costumbre u obligación de adquirir una protección como es el seguro en cualquiera de sus variantes, es aún muy limitado.
“Predomina una desconfianza al desconocer este tipo de productos, llega al descontento, mismo que se traslada a familiares o amigos, para crear así un mal concepto hacia las empresas aseguradores”, expresó el experto en seguros, Miguel Ángel Rodríguez Sosa.
El agente autorizado de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), expuso sin embargo que la realidad es diferente, pues si se adquiere algún tipo de producto por ejemplo el vehicular y cumpliendo con los requisitos marcados en las condiciones generales de su póliza, que se le entrega junto a su contrato, no existirá ningún impedimento de la aseguradora para cumplirle con su reclamo en su totalidad.
Hizo saber que una de las quejas principales hacia las empresas aseguradoras es el que no quieren indemnizar el pago del vehículo como pérdida total a consecuencia de un robo o colisión, donde insiste el asegurado que se les trae vuelta y vuelta y que sienten que no se les quiere cumplir con el pago.
“Pero en la mayoría de los casos la realidad es otra, ya que el mismo asegurado no cuenta con la documentación marcada en las condiciones del seguro para ese tipo de indemnizaciones, y que van desde la factura original a su nombre o endosada a la persona que va a ser el reclamo a fin de que cumpla con el pago de derechos vehiculares al menos los últimos cinco años, baja de placas, documentación personal del reclamante, comprobante de domicilio y refacturar el vehículo a la empresa aseguradora”.
En este último caso la compañía de seguros le proporciona un machote para su elaboración, agregó Rodríguez Sosa.
Refirió sobre las personas morales, que presentar su acta constitutiva, poder, identificación del apoderado, lo que en ocasiones se les complica al tener sus oficinas fuera de la ciudad en otro estado de la república.
Agregó que este último punto puede subsanarse al tramitar directamente su reclamo en la oficina más cercana a su domicilio fiscal, en casos de robos se le solicitan las denuncias ante las autoridades correspondientes en el lugar del evento y por último, si es el caso, el pago de su deducible correspondiente.
