Enriquecimiento de familiares de servidores públicos federales, estatales y municipales

Enriquecimiento de familiares de servidores públicos federales, estatales y municipales

La corrupción estatal y municipal no tiene especificaciones de tiempo o lugar

El fenómeno generalizado provoca un proceso inverso en la búsqueda afanosa de una moral pública por parte de la mayoría de los tamaulipecos o lo que comúnmente se denomina con toda precisión como el pudor del pueblo.

Salvador Aquino Rdz. / LA RED

REYNOSA.-En el Estado de Tamaulipas se demostró ampliamente la existencia del mayor de los fantasmas que recorre la administración pública estatal y municipal, desde muy arriba hasta muy abajo y desde muy abajo hasta muy arriba, representada por la excesiva corrupción de los ex servidores públicos y el enriquecimiento de sus familiares y amigos.

La excesiva corrupción heredada por los siguientes Ex Gobernadores de Tamaulipas: Manuel Cavazos Lerma, Tomás Jesús Yarrington Ruvalcaba-prófugo de la justicia federal-, Eugenio Javier Hernández Flores y Egidio Torre Cantú, quienes además hipotecaron a varias generaciones de tamaulipecos para pagar la creciente deuda pública hasta el año 2040.

Este fenómeno generalizado provoca un proceso inverso en la búsqueda afanosa de una moral pública por parte de la mayoría de los tamaulipecos o lo que comúnmente se denomina con toda precisión como el pudor del pueblo.

La corrupción estatal y municipal no tiene especificaciones de tiempo o lugar, lo cual se convierte en intemporal, representando un gran y grave problema que se refleja en el comportamiento y conducta de las propias autoridades, quienes cometen delitos y muestran actos ilícitos diariamente, cuyo resultado se observa en el funcionamiento de sus familias que conviven bajo un sistema ilegal que no es el apropiado en nuestro estado de Tamaulipas.

El mayor de los desafíos que encierra la corrupción estatal y municipal, mismo que es motivo de preocupación por parte de todos los tamaulipecos, consiste en un nuevo compromiso con los vientos del cambio de modernidad en la administración pública, mismas que reside en hacer efectiva la división de poderes como la forma adecuada del control, porque es el recurso que permite cumplir con uno de los supuestos básicos del Estado democrático: honesto, defensor de las libertades públicas, transparente en el funcionamiento, y dialogante con los ciudadanos.

Para lograr la transparencia también es importante tener como aliado el funcionamiento adecuado de instituciones democráticas, una prensa libre y acceso abierto del público a la información relacionada con el ejercicio del poder y las actividades gubernamentales.

El combate a la corrupción se enfrenta y tiene connotaciones políticas, en donde las instituciones públicas son las que juegan el papel de jueces de última instancia y son los propios electores tamaulipecos quienes se organizaron para emitir su voto, a fin de poner freno a los desmanes de la corrupción y la irresponsabilidad pública.

Las medidas anticorrupción no pueden tener lugar en el vacío social y político, sino la aplicación de sanciones efectivas a las conductas delictivas cometidas por los propios ex servidores públicos durante su gestión administrativa estatal y municipal, tanto en el poder ejecutivo como en el legislativo y judicial.

En síntesis, las necesidades sociales, el tamaño de la conflictividad, el juego democrático, la correlación de fuerzas políticas y la experiencia en materia de control, serán los factores decisivos para instaurar y operar con éxito los instrumentos para la vigilancia de los haberes públicos para hacer de nuestra administración pública estatal y municipal un campo donde impere la ley y la aplique el primer fiscal anticorrupción en Tamaulipas.