julio 6, 2022

Feligreses de Tampico piden justicia por el asesinato del padre Joaquín

El padre Joaquín, como lo conocían la comunidad católica de Tampico, fue sacerdote de la capilla San Rafael por más de 20 años en la colonia Pescadores de esta localidad

Feligreses de la comunidad católica de Tampico exigen justicia al darse a conocer que el padre Joaquín Cesar Mora, quien por más de 20 años fue sacerdote de una pequeña capilla en la colonia Pescadores de esta ciudad, y quien junto con el sacerdote Javier Campos Morales fueron asesinados cruelmente por un comando armado cuando los jesuitas intentaban auxiliar a una persona que buscó refugio en su parroquia ubicada en el municipio de Urique, Chihuahua, en el interior del templo de la comunidad de Cerocahui.

ESPECIAL / LA RED DE ALTAMIRA

TAMPICO.- Feligreses de la comunidad católica de Tampico exigen justicia al darse a conocer que el padre Joaquín Cesar Mora, quien por más de 20 años fue sacerdote de una pequeña capilla en la colonia Pescadores de esta ciudad, y quien junto con el sacerdote Javier Campos Morales fueron asesinados cruelmente por un comando armado cuando los jesuitas intentaban auxiliar a una persona que buscó refugio en su parroquia ubicada en el municipio de Urique, Chihuahua, en el interior del templo de la comunidad de Cerocahui.

El padre Joaquín, como lo conocían la comunidad católica de Tampico, fue sacerdote de la capilla San Rafael por más de 20 años en la colonia Pescadores de esta localidad.

Oficio misa por más de dos décadas en la capilla San Rafael, durante el periodo aproximado de 1975 a 1995, para después continuar con su misión en la sierra Tarahumara, en donde el pasado lunes fue asesinado junto con otro sacerdote al proteger a una persona que buscó refugio en su parroquia, la misma que también fue ejecutada.

Al igual que la comunidad católica que lo conoció durante su servicio sacerdotal en la colonia Pescadores de Tampico, se unen en oración, al igual que cientos de feligreses de la sierra Tarahumara, para que se recuperen sus cuerpos, los que junto con la persona que protegían, los asesinos se los llevaron y hasta el momento se desconoce en donde se encuentran.

Quienes tuvieron la oportunidad de compartir con el padre Joaquín como cariñosamente lo llamaban, lo recuerdan como un sacerdote que además de oficiar misas era una persona preocupada siempre por los más desprotegidos.

Mencionan que el padre Joaquín fue apoyado en este tipo de menesteres altruistas por el Instituto Cultural de Tampico, siempre apoyado también por la señora Vicki.

Entre otro de los agradables recuerdos es haber reunido a jóvenes para formar un grupo de coro de la capilla San Rafael, que se encontraba en la colonia Los Pescadores, pero también la presencia incluía a feligreses de las colonias Sembradores de Amistad y Los Sauces, de la ciudad de Tampico.

Algunos de los jóvenes de aquel entonces que integraban el grupo de coro llamado “Piscis” son Javier González Dávila, Gali Enríquez Gilberto, Ramón Hernández Orta, Raúl Hernández Orta, Lucila González Dávila, Jaime del Ángel Domínguez, Martin Espíndola Miranda y Sergio Moreno Mata, entre otros que vivieron esos inolvidables recuerdos con el padre Joaquín, cuando era el sacerdote de la capilla San Rafael, de la colonia Los Pescadores.