Mario Vargasuárez
55 años
Gracias al Mundial del Fútbol 2026, este 10 de junio, revive cenizas de lo que
muchos llamamos en libros, reportajes y columnas de opinión: “Jueves de Corpus
Sangriento”, “Eran del grupo de Halcones”, “El Halconazo” …material impreso y
videograbado que dejó a la memoria pública lo que algunos llamaron el genocidio de
Echeverría.
El 10 de junio de 1971, por ahí de las cuatro de la tarde, en la esquina de Av. de los
Maestros y Calzada México-Tacuba, en los límites de la colonia Santa María la Rivera,
estudiantes organizados intentaron protestar por la dejadez del gobierno mexicano a los
hechos del 2 de octubre de 1968. Solo que los estudiantes fueron reprendidos por un grupo
paramilitar identificados como ‘Los Halcones’ que dejaron un alto número de muertos,
heridos y desaparecidos.
55 años… presidente de México: Luis Echeverría Álvarez (PRI); Regente de la
CDMX (ahora jefe de gobierno): Alfonso Martínez Domínguez… la marcha estudiantil
partía del Casco de Santo Tomás, zona escolar del Instituto Politécnico Nacional (IPN), con
rumbo a la Calzada México-Tacuba, para enfilarse al Zócalo, frente al Palacio Nacional.
El avance multitudinario fue detenido por un grupo de la policía montada que, sobre
los nobles animales, impedían el paso de estudiantes. Solo que, a una orden muy discreta,
abrieron paso a los halcones que, armados con bastones largos, golpearon a los
manifestantes.
Simultáneamente se escucharon detonaciones de armas de fuego que finalmente
provocaron la desbandada de manifestantes por esconderse donde hubiera espacio…
Incluso en la vieja Escuela Nacional de Maestros, que de pronto vio su gran
estacionamiento invadido de jóvenes que corrían buscando refugio, pero que también caían
ensangrentados.
“Cincuenta y cinco años… Mis amigos y compañeros no llegábamos a los veinte
años de edad. Estudiábamos para maestros de primaria y la mayoría nos salvamos de morir
acribillados dentro de nuestras propias aulas normalistas, aunque hubo muchos cadáveres
de jóvenes desconocidos, quizá estudiantes del Poli…”
Agrega la maestra Ernestina Olmedo Núñez: “Había sido una tarde cualquiera, tarde
de evaluaciones de fin de año escolar. Sin embargo, “alguien” decidió que esa fecha se
escribiera con sangre, adornadas con lágrimas de miedo, iluminadas con el terror de ver lo
inimaginable: la muerte de cerca.”
Los noticieros de entonces dividieron comentarios, unos publicaron ‘enfrentamiento
entre estudiantes’, otros divulgaron ‘desmanes estudiantiles’… “Yo estuve ahí… lo viví con
terror… vi a jóvenes caer como fulminados bajo las balas de francotiradores… Yo viví ese
jueves la angustia… la histeria general y simultánea cuando las ráfagas asesinas ejecutaron
a inocentes estudiantes que nada tenían que ver con una manifestación en la calle y que
invadieron la vida de la Nacional de Maestros.
Los estudiantes normalistas solo buscaban una calificación semestral. Sin embargo,
fueron igualmente inocentes masacrados en la calle y dentro de la misma histórica
Benemérita Escuela Nacional de Maestros y para mayor dato, dirigida por un jaumavense.
Lo que viví ese 10 de junio de 1971, por la tarde, en mi Benemérita Escuela Nacional
de Maestros, en uno de los salones del tercer piso, desde donde tenía una amplia visión de
lo que sucedía en el exterior, porque la ventana daba a la Calzada México-Tacuba y desde
ahí, mis ojos vieron a jóvenes asustados que corrían al interior de la Nacional de Maestros y
la sorpresa es que eran perseguidos armas en mano.
Dios permitió que yo quedara resguardada en mi segunda casa, mi aula de clases…
por las ventilas, mirábamos el exterior como si fuera una película de terror al ver la
angustia correr por la calle, disfrazada de muchachas apenas de 17 años de edad, como yo.
De pronto entraron a mi salón un grupito de compañeros normalistas, sudorosos,
aterrorizados y uno de ellos sin meditarlo se encaminó a la ventana y lanzó unos papeles
que sacó de entre sus ropas… la respuesta exterior fue inmediata: una lluvia de balas.
Los cristales rotos por doquier nos salpicaron a quienes estábamos cerca y corrimos a
refugiarnos bajo los mesa-bancos, donde estuvimos por varias y tensas horas, escuchando,
sólo escuchando…
Llegó el momento que la angustia nos gritaba que ya habíamos, todos, visto
suficiente, porque los minutos se hacían horas y las horas se juntaron hasta que perdimos la
noción del tiempo…”
Hasta aquí esta primera parte de la entrevista de la maestra Ernestina Olmedo Núñez,
miembro de la generación de maestros normalistas 1969-1974 de la Benemérita
