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-A los dos los respaldan padrinazgos fuertes
-Su apuesta es que la marca Morena los haga ganar
-Dos mil 500 millones invertidos en colectores
-Se liquidó la deuda pública con 580 millones
Por Raúl Hernández Moreno
Del 10 al 12 de agosto, la senadora Olga Sosa Ruiz visitó Nuevo Laredo y sostuvo diversas reuniones, con cientos de simpatizantes, ante los cuales habló de los logros de la 4T, en particular la construcción de las instalaciones de la Agencia Nacional de Aduanas de México -inaugurada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el 25 de enero y convertida en un elefante blanco, desde entonces- y el tren de pasajeros que unirá a esta frontera con la Ciudad de México.
Si algo llamó la atención de los curiosos políticos fue que, durante la visita, la senadora solo se reunió con dos de la más de veintena de personajes del oficialismo que buscan ser candidatos a la presidencia municipal: con la secretaría de economía, Ninfa Cantú Deándar y con el transportista Pedro Lozano. Con nadie más. La primera tiene el aval de Américo Villarreal, el segundo de Marcelo Ebrad.
Obviamente Olga no será quién decida al próximo candidato de Morena a la alcaldía; esa es una decisión que le corresponde, en primera instancia, al gobernador Américo Villarreal Anaya, o bien, a algún alto personaje de la política nacional que le pida el favor a la presidenta Claudia Sheinbaum. Pero lo que no cabe duda es que la senadora conoce de grillas, sabe quiénes son los aspirantes más fuertes en todos los municipios tamaulipecos a las alcaldías y diputaciones federales y locales y obviamente le interesa armar acuerdos con los futuros alcaldes y legisladores, que le sean de utilidad en el 2027, si consigue ser la candidata a gobernadora.
Ella sabe que la mayor parte de los aspirantes son de relleno, de cajón. No tienen mayores posibilidades que las que ellos mismos se inventan o creen tener. Y es que se aferran a una ilusión, a un chorro de agua, a lo imposible. Sueñan despiertos, bajo el influjo de bebidas etílicas o vaya usted a saber qué fármacos.
¿Estará entre ellos dos el futuro candidato de Morena? El tiempo lo dirá. En apariencia son los más fuertes, en función de los padrinazgos que los respaldan, aunque no necesariamente sean buenos candidatos, pues ambos iniciaron la carrera por la candidatura hace apenas unos meses, siendo unos desconocidos en el ambiente político. Y no han prendido.
Si hoy aparecen encabezando encuestas, es porque están pagadas por ellos y el que paga manda. No hay de otra, si no invierten en una encuestadora, ni siquiera van a figurar, como les ha pasado a los dos, en ejercicios en donde no se les menciona en ningún lugar.
Tanto Ninfa como Pedro, están convencidos de que la marca Morena es suficiente para hacerlos ganar, aunque carezcan de trabajo en el territorio. Es lo mismo que pensaban los romanos y los nazis: que serían eternos.
Cualquiera de los dos que llegue, o un tercero en discordia, tendrá que apostarle a algo más que unas siglas que luego de ocho años de ejercicio en el poder, ya están desgastadas y desprestigiadas, a nivel global, por obra y gracia de las autoridades estadounidenses, esas con las que el ala radical de Morena quisiera que se rompieran relaciones diplomáticas y hasta económicas, pero eso no va a suceder.
Por otra parte, dos de los temas que serán abordados por la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas en su Quinto Informe de Gobierno, será la inversión de más de 2 mil 500 millones de pesos -500 por año- en la rehabilitación de más de 60 kilómetros de colectores, lo que permite conducir las aguas residuales.
Otro tema es la operatividad de 13 clínicas de salud UNE que permiten atender a la población en general, pero en particular a quienes no tienen acceso a la seguridad social.
Cuando inició la administración, hace cinco años, seis de estas clínicas estaban abandonadas y fue necesario rehabilitarlas para que puedan ofrecer atención a los pacientes.
Otro asunto de gran interés, es la liquidación de créditos heredados de otras administraciones. Este año se liquidaron 580 millones de pesos, lo que permitirá mejorar los ingresos del gobierno y destinarlos a obras y programas sociales.
