Javier Claudio M/ LA RED DE ALTAMIRA
NUEVO LAREDO.- La falta de recursos económicos y la ansiedad, son las principales características que aquejan a las personas consideradas de riesgo bajo confinamiento ante la emergencia sanitaria y aun con algún tipo de actividad laboral, principalmente adultos mayores.
El aislamiento en sus hogares que cumplen en su mayoría adultos mayores por indicación de las autoridades sanitarias desde el mes marzo, observa en Samuel un ejemplo claro de los estragos que viven predominantemente este tipo de personas.
Absorto en la “talacha” de casa, que por cierto comienza a escasear igual que los recursos económicos, reprocha los estragos que ha comenzado a vivir con su familia pese a que no es el que aporta el ingreso mayor de la casa.
Desempleado circunstancial y temporalmente del área de limpieza de una empresa maquiladora, dice que si bien les están aportando recursos al 50 por ciento de su salario, no es suficiente para sufragar gastos ni para contener la ansiedad como nueva enfermedad en su persona.
“Ahora tengo que tomar ansiolíticos por recomendación del doctor, debido a los problemas del encierro, peor aún que nos acaban de avisar que el nuevo aviso de retorno a labores será el 15 de agosto”, comentó Samuel en tanto proseguía en “la talacha del día”.
Señaló que en un principio del “quédate en casa”, había algo qué hacer, como es hacer pequeñas reparación a la casa, limpiar y demás, lo que se ha ido agotando a lo largo de casi 90 días transcurridos.
Deploró que la emergencia sanitaria solo contemple el retiro a casa de las personas, mayormente los adultos mayores, pero no se adopten medidas complementarias como apoyos al pago de servicios y el surgimiento de despensas.
“Mandarte a la casa es como enviarte a la guerra sin fusil”, concretó ante la serie de efectos ocasionados por el confinamiento.
