LUPITA TORRES / LA RED DE ALTAMIRA
TAMPICO.- La falta infraestructura y capacidad de respuesta en la zona sur de Tamaulipas agudizan el problema de las inundaciones, pues ni siquiera se ha rehabilitado el cordón litoral lo que pone en riesgo a miles de habitantes de la región ante precipitaciones constantes o tormentas, de acuerdo con la temporada, por lo que se debe trabajar en mecanismos que brinden seguridad ante este tipo de eventualidades.
El oceanólogo Marcelo René García Hernández, insistió en que son factores importantes para evitar desgracias.
“En la zona sur de Tamaulipas lo principal son las inundaciones porque no se tiene la infraestructura ni la capacidad de respuesta, no se tienen los mecanismos ni los programas específicos para lo que se debe hacer en cada una de las eventualidades que pudieran ser las inundaciones”.
El experto explicó que hay dos tipos de inundaciones: la primera por tormenta, lo que requiere la protección de la costa ante este tipo de fenómenos cargados de agua, la cual es evidente que no existe, por lo que, al pegar una tormenta o huracán, no se va a tener la capacidad de respuesta que se requiere.
Agregó que el segundo tipo de inundación se está generando a partir del deshielo de los casquetes polares y por la situación de cambios climáticos en todo el mundo.
El especialista manifestó que también está pendiente la rehabilitación del cordón litoral de Altamira, el cual solo está en proyecto y no se han visualizado los recursos de la manera adecuada, lo cual indica que es sigue en la mesa, sin materializarse como se necesita.
“Algunas veces se maneja que ya se tiene todo, pero muchas de las condiciones que se tenían de principio ya cambiaron y el cordón ya no es el mismo, definitivamente está más delgado y ya tiene más áreas de ruptura y eso incrementa los costos y las modificaciones que se están dando también cambian las modificaciones de la solución”.
Hizo hincapié en que para cuando se concrete el proyecto se necesitarán más recursos, sobre todo actualizar la información, pues muchas veces la información ya se tiene, pero por el burocratismo, data de 5 o 6 años atrás cuando se refería a una posible ruptura de 200 metros, pero hoy el daño abarca varios kilómetros.
Otro de los factores que han cambiado, expresó, es el sentido de la pendiente lo que ocurre de manera constante.
“Muchas veces dicen ¿cómo va a cambiar? pero si cambia día a día, inclusive cambia en el área norte de playa Miramar y antes no había ese tipo de arrastre y ahorita es uno de los problemas que se ha tenido, donde está más riesgoso y como se va modificando, va modificando el tren de oleaje y arrastre y sobre todo el transporte litoral”.
Señaló que son los principales factores que afectan la parte del cordón litoral y que hay que ver de cuánto se dispone para el proyecto que se debe de hacer lo más pronto posible “porque la ruptura es inminente y si no se ataca a la brevedad va a llegar un momento que vamos a tener bastantes colonias inundadas”, sentenció.
El oceanólogo recalcó que ya se están viendo los efectos del calentamiento global y de la respuesta de la tierra como tal, que es cuando algunas naciones en desarrollo se dan cuenta porque son las que más sufren y resienten los efectos, pues las naciones de primer mundo desarrolladas que tienen los recursos y la respuesta inmediata para enfrentar estos fenómenos naturales.
