diciembre 7, 2022

Síntesis – Los nervios están traicionando al candidato de Morena

POR ISAAC MOLINA ZAPATA

En la historia reciente, al menos de las últimas cinco décadas, lo recurrente en la política era que en vísperas de la sucesión estatal en Tamaulipas, el gobernador en turno prácticamente le cedía el poder a su sucesor, es decir, al candidato a gobernar la entidad por el partido en el poder. En el caso actual, se pensaba que César Verástegui tomaría el poder político del estado desde la campaña, al término de los comicios, obviamente en la hipótesis de que su partido ganaría de manera contundente.

Sin embargo, no sólo no fue así, sino que en ningún momento Francisco García Cabeza de Vaca ha dejado de tener más poder; al contrario su recia personalidad ha hecho que hasta el término de su mandato su figura sea el centro de la política estatal.

Tan poderoso, que ni con el desafuero pudieron contra él.

Con Francisco García se rompió la “tradición” de cesión del poder, lo que vislumbra que el aún gobernador buscará responsabilidades mucho más altas, ya que en vez de debilitarse al final de su sexenio, se ve que toma más fuerza.

Lo anterior independientemente del fallo que vaya a dar el TRIFE sobre la impugnación de la elección, en la que el aparente triunfo del candidato de Morena Américo Villarreal está pendiendo de un hilo, al surgir numerosas evidencias de su relación con la columna armada Pedro J. Méndez, y otros grupos delincuenciales, aparte de la intervención directa de los hermanos huachicoleros Carmona Angulo en la campaña.

Y aquí hay algo sospechoso, pues por lógica si el senador con licencia está seguro de que no cometió ninguna anomalía, por qué se la pasa llore y llore, diciendo una sarta de sandeces, que incluso en ocasiones son incoherencias, como la que dijo que giraron una orden de aprehensión en su contra, cuando por ley tiene fuero, y no lo pueden detener.

Con todo respeto, Américo Villarreal ya cansó a los tamaulipecos con sus discursos a la defensiva, pues en muchas de las ocasiones no tiene elementos para sostener lo que dice.

Lo que más molesta a la ciudadanía es que se sienta el pulcro político que siempre tiene la razón (según él), cuando sabe que no es así. Es como querer imponer una versión de algo inexistente, pero que al correr en las redes sociales se esfuma pues simplemente no tiene credibilidad.

Además, dice el refrán popular “El que nada debe, nada teme”, entonces ¿a qué le teme Américo Villarreal?

Y algún comunicólogo lo actualizó señalando: “El que mucho teme es porque mucho debe”.

Por eso su preocupación de que postergaran el fallo en el TRIFE hasta el 30 de septiembre, pues siguen surgiendo más evidencias en su contra.

Con la actitud de mártir, y con sus sollozos, lo único que ha logrado Américo Villarreal es que muchos tamaulipecos se cansaran y se fastidiaran de lo que parece ser un ardid o un plan para evitar lo que cree inevitable: que anulen la elección, y en el peor de los casos para él, que den por ganador al Truko Verástegui.

Los nervios están traicionando al candidato de Morena.

Como siempre la mejor opinión es la de usted amable lector. Hasta la próxima.